jueves, 15 de noviembre de 2012

MI PADRE (Marie MÉTRALLIER)




TEXTOS  ESCOGIDOS  (Jueves 14 de noviembre de 2012)



"MI  PADRE
era un hombre extraordinario.


Maestro en Evolène, el pueblo donde vivíamos (estudió hasta los 16 años –cumpliendo así el período de aprendizaje- luego de lo cual empezó a ejercer), él sabía desarrollar la inteligencia, el espíritu de los niños.

Yo me sentía orgullosa de ser su hija y su alumna.

Él nos decía que no quería que llegáramos a ser sabios –es decir, personas con abundantes conocimientos- sino que él iba a tratar de enseñarnos a pensar por nosotros mismos.

Fue un gran despertador de conciencias.

Era muy sabio ...

Nosotros no teníamos médico en el pueblo.

Pero mi padre conocía todas las plantas y trataba y curaba a los enfermos con hierbas y raíces que él mismo recogía en el entorno.
También arreglaba los huesos quebrados.

Y sobre todo, tenía un poderoso magnetismo.

Las personas dejaban de sufrir en el momento en que él las tocaba.

Esta medicina tradicional existía en todos los valles, no solamente en el nuestro (Val d’Hérens, cantón Valais, en Suiza Francesa).

Sucedía que los médicos residían en Sion (la capital del cantón), una ciudad que quedaba lejos de nosotros...


¿Cómo fue que mi padre pudo aprender tanto y tanto a pesar de todo el trabajo que realizaba como maestro y también en el campo?.


Es verdad que cuando uno siente pasión por una cosa, el tiempo toma y da su plena medida.


Incluso se multiplica ...
Es como la multiplicación de los panes. (*)

Sobre todo si es para ayudar a otros.



El milagro es que las personas que quieren hacer el bien encuentran siempre el tiempo para hacerlo ...  "



Marie Métrailler (1901-1979) (Llamada “la sabia de Evolène”. Campesina, autodidacta, mujer que supo mantener una independencia de espíritu en un tiempo en que ello no era tan evidente para una mujer).









El presente relato de Marie Métrailler va dedicado a dos seres especiales, antiguos habitantes del campo santafesino, en Argentina:


-mi abuelo materno, el nonno Urbino, quien como el padre de Marie Métrailler curaba gratuitamente a gente del lugar que padecía algunos males tales como dolores de cabeza o parásitos;

-y a Don Hermenegildo, un famoso sabio curandero, igualmente del campo santafesino, en Argentina, quien curó a una de mi hermanas de un problema de salud cuando apenas contaba un año y medio de edad; y esto después que los médicos fracasaran en el intento (sufría desmayos súbitos).




Hilda Mayer-
Iocco
Pfeffingen, jueves 14 de noviembre de 2012

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