ES MUY SENCILLO
Usted toma una ramita de
albahaca
y la coloca en un
recipiente pequeño
con agua fresca.
Si desea y tiene espacio,
ubica el florerito en la
cocina;
observarlo cada día
le dulzificará la mirada;
percibir el perfume
que emana de sus hojitas
le revitalizará el
corazón.
Si no le va en la cocina,
expuesto a luz natural,
puede ubicar el florerito
en otro lugar que sea de
su agrado,
en lo posible fresco y
siempre en ambiente claro.
Si puede controlar la
ansiedad,
no lo “cargosee”
mirándolo a cada rato;
olvídese un poquito de él.
En pocos días,
al curiosear así porque
sí,
descubrirá unas delgadas,
blancas raíces asomando
del verde tallo.
¡Ya está!.
Con esmero y sensibilidad,
plantará entonces
la ramita de albahaca
en una buena tierra.
Así
usted habrá contribuído a
crear
una nueva planta de
albahaca
que le proporcionará
muchas satisfacciones,
estéticas y gustativas.
Este procedimiento
puede ser aplicado también,
por ejemplo,
a una idea apenas
esbozada,
a un pensamiento de
esfumado perfil,
y hasta a un diminuto
sentimiento afectivo.
Usted comienza con el
pequeñito:
“me parece que...”,
“se me ocurre hacer...”,
“hummm, siento nacer
esta especial emoción
dentro de mí...”.
Entonces
lo ubica en un lugar
propicio para su
crecimiento,
tal como ha hecho
con la ramita de albahaca.
Mientras su vida continúa,
dentro de usted
va dejando que evolucione
aquello que ha sembrado;
sin apuros ni ansiedades
...
Poco a poco “germinará”
en su mente y corazón;
y cuando tenga la certeza
que ha echado alguna raíz,
pues lo transplantará,
ahora sí,
en un sitio adecuado,
fértil,
que estimule su desarrollo.
Así
habrá contribuído
a generar algo bueno
dentro de usted
lo cual, indudablemente,
influenciará de manera
positiva
a su entorno.
Simple y eficaz.
ES MUY SENCILLO ...
Todo es cuestión de
ponerse
en la tarea.
La naturaleza es una gran
maestra,
¿verdad?.
Hilda Mayer-Iocco
Pfeffingen, miércoles 17
de abril de 2013
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