miércoles, 14 de noviembre de 2012

EXTRAVIADA O EN RETRASO ...




PERDIDA O EN RETRASO …

Mañana fría de noviembre en la región basiliense ... 

Al abrir la puerta de entrada de mi casa descubrí, ¡oh, sorpresa!, una pequeña salamandra dentro de una vieja jarra de latón repleta de agua de lluvia. Se movía con cierto nerviosismo. Evidentemente, se encontraba encerrada, como prisionera, sin posibilidad de salir.




Entonces la tomé con delicadeza; primeramente intentó escapar; pero no..., la retuve firmemente porque necesitaba mi ayuda.







Unos segundo después giró su cuerpo, mostrándome así su pancita anaranjada. Casi un juego, como deseando mostrarme lo más vistoso de su ropaje.

                                


Pero luego giró nuevamente;
y esta vez permaneció inmóvil en la palma de mi mano, a la espera de algo, seguramente, que la dejara en libertad...

Así fue que la acerqué al pequeño estanque; corrió hacia una verde hoja de nomeolvides silvestre, y desde allí se deslizó por debajo de otras hojas hasta alcanzar el agua, su habitat natural.


                           

Extraño encuentro...

¿Qué le había sucedido a la salamandra?.

¿Había perdido el rumbo de regreso a su casa?.

¿O se había demorado - ay, tan golosa de insectos!- y luego, del apuro por volver se había caído en la trampa de la jarra?.

En todo caso, pudo alcanzar el lugar donde habrá de iniciar el largo sueño del rudo invierno hasta el despertar de la primavera.

¡Hasta el año que viene!.



Los animales, como las personas, nos hablan de muchas maneras ...




Hilda, la Mayer-Iocco, desde el otoño basiliense.

Pfeffingen, 14 de noviembre de 2012.


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