PERDIDA O EN
RETRASO …
Mañana fría de
noviembre en la región basiliense ...
Al abrir la
puerta de entrada de mi casa descubrí, ¡oh, sorpresa!, una pequeña salamandra
dentro de una vieja jarra de latón repleta de agua de lluvia. Se movía con
cierto nerviosismo. Evidentemente, se encontraba encerrada, como prisionera,
sin posibilidad de salir.
Entonces la
tomé con delicadeza; primeramente
intentó escapar; pero no..., la retuve firmemente porque necesitaba mi ayuda.
Unos segundo después giró su cuerpo, mostrándome así su pancita anaranjada. Casi un
juego, como deseando mostrarme lo más vistoso de su ropaje.
Pero luego
giró nuevamente;
y esta vez
permaneció inmóvil en la palma de mi mano, a la espera de algo, seguramente,
que la dejara en libertad...
Así fue que
la acerqué al pequeño estanque; corrió hacia una verde hoja de nomeolvides
silvestre, y desde allí se deslizó por debajo de otras hojas hasta alcanzar el
agua, su habitat natural.
Extraño encuentro...
¿Qué le
había sucedido a la salamandra?.
¿Había
perdido el rumbo de regreso a su casa?.
¿O se había
demorado - ay, tan golosa de insectos!- y luego, del apuro por volver se había caído
en la trampa de la jarra?.
En todo
caso, pudo alcanzar el lugar donde habrá de iniciar el largo sueño del rudo
invierno hasta el despertar de la primavera.
¡Hasta el
año que viene!.
Los
animales, como las personas, nos hablan de muchas maneras ...
Hilda, la
Mayer-Iocco, desde el otoño basiliense.
Pfeffingen, 14 de noviembre de 2012.
Ohhhh ¡qué linda la salamandra! Que duerma lindo...:)
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